EFECTO MILEI
8 de febrero de 2026
EL GOBIERNO DE MILEI SIGUE HUNDIENDO LAS INDUSTRIAS, AHORA LE TOCA FORD

Milei y los problemas de Ford.
El gobierno de Javier Milei ahora ataca a Ford Argentina. El papel de los funcionario de Massa en el gobierno nacional
La crítica situación del sector industrial afectadas por las políticas de Javier Milei y el inefable “Toto” Caputo en el conurbano norte se ha convertido en el espejo de las políticas económicas del actual Gobierno.
Lejos de ofrecer un panorama de reactivación, el titular de Ford para Sudamérica lanzó una contundente advertencia que resuena como un llamado de atención dramático ante la desatención que el gobierno de Javier Milei le imprime a las políticas industriales: la continuidad de la histórica planta de General Pacheco depende exclusivamente de la capacidad de exportación, una variable hoy comprometida por la insostenible carga impositiva.

Martín Galdeano, presidente de Ford Sudamérica, no se anduvo con rodeos tras su reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo: "Sin exportaciones, sería una planta sin futuro", sentenció. Esta declaración, proveniente de la principal terminal automotriz de la provincia, desnuda el fracaso de las promesas de competitividad y pone en riesgo directo la estabilidad de la actividad productiva, los puestos de trabajo y toda la cadena de valor industrial de la región.
Las políticas de industricido del gobierno de Milei tienen un curioso punto ya que los referentes de Sergio Massa, quien tiene decenas de funcionarios en el gobierno nacional, culpan por la delicada situación de la empresa Ford al intendente Julio Zamora en vez de apuntar sus cañones al verdadero culpable: Javier Milei
El núcleo de la crisis, según el ejecutivo, es el ahogo fiscal que el gobierno nacional le imprime a las empresas sumado a la crisis que está sufriendo el país en materia de salarios e importaciones discriminadas de productos: cada pick up Ranger destinada al mercado exterior carga con un sobrecosto impositivo del 12%. Un verdadero mazazo a la competitividad que se explica por la voracidad recaudatoria: 10 puntos provienen de tributos provinciales y municipales –los más difíciles de negociar– y un 2% adicional de impuestos nacionales. Este esquema, perversamente distorsivo, condena a la industria nacional a competir en clara desventaja frente a potencias como México, Brasil o China.
Mientras el Gobierno celebra la confirmación de una inversión adicional de 170 millones de dólares para el desarrollo de dos nuevas versiones de la Ranger (la offroad Tremor y la híbrida enchufable), la realidad de los números disipa cualquier optimismo: la inversión acumulada no disimula el contexto sectorial alarmante. Según datos de ADEFA, la producción automotriz cayó un 3,1% el último año, impulsada por un derrumbe del 10,3% en las exportaciones, un indicador ineludible del deterioro bajo la actual administración.
